¿El fin de la oficina? 3 de cada 5 empleados la ven prescindible
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El director comercial de Regus para la región de Europa, África y Oriente Próximo sentenciaba en una entrevista publicada por elEconomista el pasado agosto que ?el trabajo es algo que haces, no un sitio al que vas?. Un estudio mundial difundido por Cisco, para el que se ha encuestado a 2.600 trabajadores de 13 países (entre ellos España), apunta en la misma dirección.
La conclusión es que el 60 por ciento de los empleados considera que no es necesario acudir a la oficina para ser más productivo y creen firmemente que podrían hacer el mismo trabajo desde casa. Este porcentaje varía considerablemente por regiones, llegando a alcanzar el 93 por ciento en India, el 81 por ciento en China y el 73 por ciento en Brasil, lo que revela que en las economías emergentes la sensación de productividad de los empleados no guarda relación con la necesidad de acudir a diario a la oficina, ya que más de siete de cada diez afirma que podría realizar el mismo trabajo desde casa.
Otro aspecto interesante del estudio de Cisco es que dos de cada tres empleados confían en que las tecnologías de la información les permitan utilizar cualquier dispositivo, tanto personal como proporcionado por la empresa para la que trabajan, para tener acceso a redes corporativas, aplicaciones e información en cualquier momento y desde cualquier punto. ¿ Con qué finalidad? El 45 por ciento reconoce que con ello trabajarían entre dos y tres horas extra al día fuera del horario de oficina, pero a cambio encuentran una mayor flexibilidad para organizarse la tarea y compatibilizarlo con su vida familiar y personal.
Conciliación y fidelidad
De la encuesta internacional publicada por Cisco también se desprende que una parte de los empleados (el 13 por ciento) tendría un mayor sentimiento de fidelidad hacia la empresa en la que trabajan si ésta les permitiera trabajar en cualquier lugar, gracias a las tecnologías de acceso remoto, o el teletrabajo. Incluso dos de cada tres aceptaría un trabajo con un salario más bajo a cambio de poder gestionar su tiempo y disfrutar de una mayor flexibilidad, por encima de un empleo mejor remunerado por más rígido en cuanto a horarios. Este índice es superior en algunos países, como España, donde alcanza el 78 por ciento de los encuestados.
Fuente: Eleconomista.es

